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lunes, 7 de noviembre de 2011

MG: Entrevista en Posadas



Leyenda viviente del rock argentino. | Ecólogo, periodista,
literato, profesor universitario, títulos que acumula su vida.

“Era gente no satisfecha con la música popular imperante”

Caminó y camina a la par de las grandes glorias que fundaron el rock argentino. Habló del hito germinal. También hace una analogía entre la rebeldía de los 60 y los indignados

Domingo 6 Noviembre de 2011 | Diario EL TERRITORIO (Posadas)

Posadas (Por Marcelo Melo).

“No fue una cuestión profética, era gente que venía de los barrios, a la que ya no satisfacía la música popular imperante”. Todavía resuenan las palabras del ya mítico Miguel Grinberg, pronunciadas en la mañana del viernes en el estudio mayor de FM Radioactiva. Y, por suerte y obra de la maravillosa era digital, están archivadas y quedan para la historia de esta emisora misionera.

El hombre que viene caminando a la par del rock argentino desde que este empezó a calzarse pañales y al cual Grinberg vio dejar el chupete, empezar a caminar, pasar de las bermudas a los pantalones largos, vestir bigotes y estar hoy casado y al mando de una gran familia; estuvo en Posadas para ser el protagonista central del encuentro de comunicación y revistas alternativas e independientes que es el ERICA, en este caso para el Volumen IV, que estuvo siendo entre el viernes y la madrugada de hoy, en el Museo Juan Yaparí.

En 2010 estuvieron otras dos glorias contemporáneas de Miguel, Pipo Lernoud y Rocambole, ambos se sentaron en FM Radioactiva, emisora ya agradecida al ERICA.

Miguel arribó a Misiones por primera vez en 1984, para oponerse con su amplia conciencia ecologista a la construcción de la represa de Urugua-í, que ya estaba en marcha, el proyecto, desde el gobierno militar. “Era la locura de Conrado Storani, secretario de Energía con Alfonsín, cuando entramos al despacho de Barrios Arrechea nos dice: podemos hablar de cualquier cosa menos de Urugua-í, ya que eso lo decidieron en Buenos Aires. Lo mismo ocurre ahora con el proyecto Garabí, los misioneros no lo deciden, lo decide Nación”.

“Cómo vino la mano”, su obra clave va por su cuarta edición, es libro de cabecera en las escuelas porteñas y la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares adquirió una remesa para repartir entre sus asociadas.

Estuviste en el mismo baño que Tanguito y Nebbia...

En realidad yo en esa época curtía más La Cueva (Barrio Norte) que La Perla (de Once). Además curtía otros lugares que no están muy bien tratados por la historia, una placita que quedaba en calle Posadas, que los chicos “rebautizamos” Plaza Chaplin, porque en los 60 teníamos la acción de cambiar los nombres de calles y plazas. Había un mapa under en la ciudad y cuando se prolongó la avenida 9 de Julio todo ese sector hasta avenida Libertador desapareció y la Plaza Chaplin con ello. A mí me gusta, de todas maneras, resaltar que todas esas cosas se convirtieron en historia urbana pura. Estamos mirando 50 años para atrás. Pero, en esos años, ni en La Perla que ahora resurgió y la programa Rodolfo García (mítico baterista: Almendra, Aquelarre y Tantor, entre otros), ni en La Cueva, nadie de nadie hablaba de que ‘estamos creando el movimiento de rock nacional’, no había gente que dijera "vamos a crear el rock argentino".

¿De dónde emergieron?

Era gente que se reunía, que venía de los barrios, ese es otro punto distintivo. No fue una cuestión profética, era gente a la que ya no satisfacía la música popular imperante. No se sentía representada por la música popular del momento y que estaba inserta en un momento de insurrección mundial global, de la juventud, que a principios de la década de los 60 y sobre todo a partir del 63 con la Beatlemanía habían encontrado un nuevo estandarte que tenía sus raíces en el rock and roll, pero con un sello distintivo.

¿El idioma en que cantaban?

A diferencia de los mexicanos, que hacían los covers, las réplicas de autores anglosajones, acá la gente se largó a componer, a cantar en castellano, cosa que no se creía posible. A partir de ese momento se comenzó a construir una cosa que para nosotros no solo es una tradición sino que es parte de la música popular argentina, uno se encuentra convertido en un personaje, pero ninguno de los de aquel momento quisimos convertirnos en personajes. Pasan las décadas y nos están reconociendo algunas cuestiones.

¿Cómo fuiste haciendo Cómo vino la mano (el año pasado se lanzó al mercado la cuarta edición)?

No fue fácil para nada. No era un tiempo favorable. Era el año 1977. Era una época represiva. Y no solo hicimos el libro, sino que lo presentamos en el Feria del Libro de ese año, como una especie exótica, porque toda aquella época había quedado únicamente con cosa de hippies, de música de protesta, como un fervor adolescente que cuando creces, te casás y se te pasa. Y nos hemos casado, hemos tenido hijos y nietos y seguimos con el rock and roll.

Es tremendo eso de que Argentina haya iniciado el camino del rock en el mundo hispanoparlante…

En verdad, si bien hubo un rock and roll que eran covers, eran réplicas, fueron los mexicanos, los Teen Tops, los de Enrique Guzmán, los que impusieron ese estilo. A partir del 75 que la situación política se tornó muy densa, y luego peor, con la partida en primer lugar de Moris, Aquelarre, Cantilo y Punch, que se fueron a España, incluso Miguel Abuelo, Roque Narvaja… cuando ellos llegaron, los españoles sostenían que era imposible cantar rock en castellano (año 75, el rock argentino ¡ya inició los 60/70 cantando en castellano!). Y nuestros músicos llegaban con discos grabados, no era que llegaban con ideas voladas, sino con cuestiones concretas, llegaban y mostraba sus discos, decían: 'esto tenemos'.

¿Grabados con el sello Mandioca?

Con el sello Mandioca, pero también los discos salían por la discográfica Microfon, a través del sello Talent; y Music Hall, ambas compañías argentinas y que prácticamente... a ver, Mandioca se fundió muy temprano y su editor Jorge Álvarez con Billy Bond (un mito fundacional, hoy en Brasil, fundador de Billy Bond y la Pesada, a fines de los 60, por la que pasaron tantos músicos, uno de ellos Pappo). Otro era Oscar López, que editó a León Gieco. Que se yo, Talent editó el primer disco de Sui Generis. Hay que reconocer ese aporte de las discográficas argentinas. Entender que Microfón era un sello eminentemente folclórico, su gran figura era Gina María Hidalgo y sin embargo se jugaron.

¿De la industria discográfica, del periodismo, quién la vio primero? Vos sos uno de ellos…

De los productores musicales, el primero fue Jorge Álvarez, que era un editor de vanguardia y después hubo otros que la vieron, pero desde otros lugares, desde la radio, Fito Salinas, un conductor de programas de música joven. Y el espacio Modart en la Noche, que estrenó la música de The Beatles, allí Ricardo Kleiman. Él tenía una azafata que le traía los últimos discos surgidos en EE.UU. y ese aporte fue fundamental. Está contado que dos amigos de barrio, que querían ser músicos y como Emilio del Guercio y Luis Alberto Spinetta escucharon allí el Album Blanco de The Beatles y lloraron y asumieron que por ahí estaba la cosa. Y fue un virus benigno que se expandió como una mancha de aceite. Fue una epidemia con un contagio beneficioso. Y eran de barrios, Almendra, de Belgrano; Vox Dei, de Quilmes; Los Gatos que llegaban de Rosario. Llegaban desde la periferia.


Tres composiciones claves del rock, ¿Cuáles son?

Te doy tres arquetípicos para mí, pero hay muchas obras claves y terminamos siendo injustos. De Moris, Muchacho, dice: ‘muchacho pronto amanecerá y hay un olor a tango antiguo en la ciudad”, es un autor de raigambre tanguera. Spinetta es su obra completa, Artaud es el disco superior y por último Tango en segunda, de Charly García.

¿Qué analogía hacés entre hippies e indignados?

Hago una autocrítica a ambos movimientos: la protesta, la denuncia y el reclamo en la calle solamente es insuficiente. Hay que encarnar la Sociedad Nueva en lugar de la Vieja. Hace falta un espíritu pionero, con capacidad de tolerancia y diálogos de las diferencias que las generaciones no unificaron hasta ahora.

Un multifacético hombre global

Miguel Grinberg es un hombre que estuvo en el momento justo en el lugar indicado. Ante sus ojos y oídos pasó todo el caudal de ese gran río de la cultura urbana argentina que es el rock nacional. Estuvo en el momento fundacional y ha contribuido con el registro de libros memorables "Cómo vino la mano", "25 años de rock argentino" y "Apasionados por el rock". Como poeta fundó el Movimiento Nueva Solidaridad, documentado en el libro "Poesía y Libertad".
A la par que se dedicaba a los registros editoriales, decantó en programas radiales pioneros por Radio Municipal de Buenos Aires, en la actualidad pilotea "Rock que me hiciste bien" por Radio Nacional.
Como militante ecologista ha editado cuatro libros y le otorgaron el premio Global 500 del Programa Ambiental de las Naciones Unidas. Por otra parte, como traductor, uno de los mayores difusores de literatura espiritual en castellano; fue prosecretario de redacción de la revista Panorama, diario La Opinión y la Agencia Nacional Télam. Creó y editó las revistas "Eco contemporáneo" y "Mutantia", y fundó Multiversidad de Buenos Aires. En la actualidad es profesor de Periodismo Ambiental en la Universidad Nacional de La Plata.


sábado, 26 de marzo de 2011

Mutantia-Zona de Lucidez Impecable





Emprendimiento Productivo Cultural

(QUE PROCURA FINANCIACIÓN)

Nombre del Proyecto: Multimedio MUTANTIA

Se trata de la re-creación de una experiencia ya realizada durante los años 1980/87 con la revista Mutantia y la Multiversidad de Buenos Aires, como generadora de situaciones comunitarias de desarrollo comunitario generativo.

Resumen ejecutivo del Proyecto

En vísperas del Bi-Centenario Nacional, la creación del MULTIMEDIO MUTANTIA apunta a la documentación y divulgación de reflexiones y propuestas de índole cultural, laboral, ecológica, social y comunicacional a fin de aglutinar a jóvenes predispuestos a encarnar en la vida cotidiana de sus comunidades, alternativas y labores que sirvan como ejemplo de afirmación colectiva. Se basa en el diseño de una amplia convocatoria generacional y en la creación de un contexto donde se puedan poner en práctica múltiples iniciativas que permitan protagonizar el potencial inventivo e idealista de los jóvenes de hoy. Su materia prima ya existe, pero se encuentra dispersa en muchos ámbitos de la vida argentina.

Cómo surge la idea del Proyecto:

Durante 1980/87, y bajo la dirección del escritor Miguel Grinberg, una revista de circulación nacional (Mutantia) y un Centro de Estudios (la Multiversidad de Buenos Aires) permitieron realizar un Grupo de Reflexión llamado “La Cultura del Futuro”, el programa radial “Agenda Invisible” por Radio Municipal de Bs. As. y el periódico trimestral “Alternativas”. Sirvieron como rampa de lanzamiento del CETAAR (Centro de Estudios de Tecnologías Apropiadas de la Argentina), la Red Verde Esperanza de Huertos Infantiles Escolares y la revista quincenal “Canta-Rock”. – En esta nueva etapa, el mismo inspirador de aquellas creaciones impulsa con idéntico espíritu solidario un programa de estímulo y afirmación generacional, sin banderías ni sectarismos.

Fundamentos

Tres son los recursos generacionales que se dilapidan en el momento actual, donde grandes sectores de la juventud son tentados por la trivialidad, el desenfreno o la desesperación: el tiempo cotidiano (medible en años de vida), la energía personal (malgastada por carencia de tareas significativas) y la imaginación (desaprovechamiento del talento natural personal). La creación de un punto de referencia operativo, que actúe como inventario de posibilidades, como banco de ideas viables y como marco de referencia interactivo, abriría la posibilidad de pasar de la protesta vana a la propuesta efectiva, con inmenso potencial de contagio.


Contexto

El Multimedio Mutantia –ideado económicamente– partirá de un sitio de Internet donde se expondrán en una primera etapa los lineamientos y las perspectivas del Proyecto. La inclusión de “banners” daría luego lugar a ingresos de sustentación. Paralelamente, se diseñará y preparará la edición del número inicial de Mutantia-Segunda Época, como revista impresa sobre papel y distribuida en librerías, lo cual inauguraría la faz editorial convencional. El proceso cultural posterior, prevé la producción de un paquete provisionalmente llamado “Invitación a la Acción”, donde serán documentados casos de “éxito” ya probados en distintos puntos del país, como ejemplo de afirmación cívica. Se visualizan en triple formato: una serie de 10 fascículos (para chicos de edad escolar), una serie de 10 programas radiales de una hora (para público en general), y una serie de 10 programas televisivos diseminados por canales de cable y/o formato DVD.

Objetivos

a) Creación de “alternativas” sociales mediante la demostración de realizaciones posibles a partir de la interacción humana: huertos comunitarios, artes experimentales, rock progresivo, energías renovables, clubes juveniles, etc.

b) Fomento de un espíritu de “re-fundación” argentina ligado a las celebraciones del Bi-Centenario, tanto en centros metropolitanos como en pueblos distantes de la Capital Federal.

c) Expansión de una cultura de solidaridad y de ayuda mutua.

d) Convocatoria a las mejores mentes de la generación actual para imaginar la Argentina del siglo XXI.

e) Promoción de una trama de Centros de Capacitación en artes y oficios, rescatando capacidades tradicionales.

f) Estímulo a la creación de cooperativas de trabajo y consumo.

g) Utilización de los medios electrónicos configurados en Red.





lunes, 7 de marzo de 2011

"La lluvia y el rinoceronte"




por Thomas Merton

Déjenme decir esto antes de que la lluvia se vuelva un servicio público que ellos puedan planificar y distribuir por dinero. Con "ellos" me refiero a los incapaces de entender que la lluvia es un festival, gente que no aprecia su gratuidad, pensando que lo que no tiene precio carece de valor y que lo que no puede venderse no es real, de tal modo que para que algo sea verdadero resulta preciso colocarlo en el mercado. Vendrá un tiempo en el cual te venderán hasta tu propia lluvia. Por el momento es gratis todavía, y estoy en ella. Celebro su gratuidad, y su carencia de significado.

Esta lluvia en la cual estoy no es como la lluvia de las ciudades. Llena los bosques con un sonido inmenso y perplejo, Cubre el techo plano de la cabaña y su galería con ritmos persistentes y regulados. Y la escucho, porque me recuerda una y otra vez que todo el mundo anda en base a ritmos que aún no han aprendido a reconocer, ritmos que no son los de una maquinaria.

Anoche subí aquí desde el monasterio, chapaleando por el maizal, dije Vísperas, y para cenar puse algo de avena en la lámpara Coleman. Hirvió hasta desbordarse mientras yo escuchaba la lluvia y tostaba un pedazo de pan en el fuego de leña. La noche se volvió muy oscura. La lluvia rodeó toda la cabaña con su mito inmensamente virginal, un mundo entero de significado, de secreto, de silencio, de rumor. Piénsenlo: ¡Todo ese discurso chorreante, no vendiendo nada, no juzgando a nadie, empapando la espesa alfombra de hojas muertas, remojando los árboles, llenando de agua las zanjas y quebradas del bosque, lavando esas laderas que el hombre ha desnudado! ¡Qué gran cosa es sentarse absolutamente solo, en el bosque, de noche, mimado por este idioma maravilloso, ininteligible e inocente hasta la perfección, la lengua más alentadora del mundo una charla que la lluvia establece encima de los cerros y la conversación de los arroyos en todas las cañadas!

Nadie la inició, nadie va a detenerla. Esta lluvia continuará hablando todo lo que quiera. Mientras lo haga, seguiré escuchándola.

Pero también voy a dormir, pues aquí en este descampado he aprendido cómo dormir de nuevo. Aquí no soy un forastero. Conozco los árboles, conozco la noche, conozco la lluvia. Cierro los ojos e instantáneamente me hundo en todo un mundo lluvioso del cual soy parte, y el mundo prosigue conmigo en él, ya que no le resulto extraño. Soy extraño a la barahúnda de las ciudades, de las muchedumbres, a la avaricia de una maquinaria que no duerme, al zumbido del poder que devora la noche. Me resulta imposible dormir donde se menosprecia la lluvia, la luz solar y la tiniebla. No confío en nada que haya sido manufacturado para sustituir el clima del bosque o praderas. No puedo confiar en sitios donde el aire es primero descompuesto y luego depurado, donde primero envenenan el agua y después la purifican con otros venenos. No existe en el mundo de los edificios nada que no sea fabricado, y si por equivocación un árbol se mete en las casas de departamentos, se le enseña a crecer químicamente. Se le da una razón precisa para existir. Le cuelgan un cartel que dice: por la salud, la belleza, la perspectiva. que es por la paz, la prosperidad; que fue plantado por la hija del intendente. Todo esto es mistificación. La mismísima ciudad vive su propio mito. En vez de despertar y existir silenciosamente, la gente de la ciudad prefiere un sueño caprichoso y fabricado; a ellos no les importa ser parte de la noche, o ser meramente del mundo. Han edificado un mundo, contra el mundo, un mundo de ficciones mecánicas que desprecia la naturaleza y sólo busca sacar provecho de ella, impidiendo así que ella y el hombre se renueven.

Por supuesto que el festival de la lluvia no puede detenerse, ni siquiera en la ciudad. La mujer de la despensa se escabulle por la acera con un diario sobre su cabeza. Las calles, lavadas súbitamente, se vuelven transparentes y cobran vida, y el ruido del tráfico se convierte en un chapoteo de fuentes. Uno casi podría pensar que el hombre urbano, bajo el chaparrón, tendría que tomar en cuenta a la naturaleza en su humedad y frescura, su bautismo y su renovación. Pero la lluvia no trae renovación a la ciudad, sino apenas para el clima del día siguiente, y el destello de las ventanas en altos edificios no tendrá entonces nada que ver con el nuevo cielo. Toda realidad permanecerá entre esos muros, en algún rincón, contándose y vendiéndose con una determinación fantásticamente compleja. Entretanto, los obsesionados ciudadanos se sumergen en la lluvia soportando la carga de sus obsesiones, levemente más vulnerables que antes, pero todavía captando muy escasamente las realidades externas. No ven que las calles brillan hermosamente, que ellos mismos están caminando sobre estrellas y agua, que van corriendo sobre cielos para alcanzar un ómnibus o un taxi, para protegerse de algún modo comprimidos por humanos irritados, los rostros de los avisos y el ruido opaco, cretino, de una música no identificada. Pero deben saber que allí afuera hay humedad. Tal vez hasta la sientan. Yo no podría decirlo. Sus quejas son mecánicas y carecen de aliento.

Naturalmente, nadie puede creer las cosas que ellos dicen acerca de la lluvia. Todo implica una mentira básica: solamente la ciudad es real. Ese tiempo, al no haber sido planeado, no estando fabricado, es una impertinencia, es un quiste en el rostro del progreso. (Apenas una sencilla operacioncita y todo ese despilfarro podría volverse relativamente tolerable. Que el comercio haga lluvia. Esto le daría significación).

Thoreau se sentaba en su cabaña y criticaba al ferrocarril. Yo me siento en la mía y cavilo sobre un mundo que, bueno, ha progresado. Debo leer Walden otra vez, y ver si Thoreau ya conjeturaba que él mismo era parte de lo que pensaba poder eludir. Pero no se trata de escapar. Ni siquiera es cuestión de protestar muy alto. La tecnología está acá, aún en la cabaña. Es cierto, la línea de la usina no está aquí todavía, por lo tanto tampoco ha llegado la General Electric. Cuando la usina y la General Electric entren tomadas de la mano a mi cabaña no será culpa de nadie, excepto la mía. Lo admito. A nadie trato de engañar, ni siquiera a mi mismo. Sufriré en silencio su fanfarronada y sus complacencias paternalistas. Les dejaré creer que saben lo que estoy haciendo acá.

Están convencidos de que me estoy divirtiendo.

Esto ya me lo hizo ver de un golpe mi linterna Coleman. Hermosa lámpara: quema gas blanco y canta defectuosamente, pero emite una fantástica luz verde con la que leo a Filoxenes, un ermitaño sirio del siglo sexto. Filoxenes encaja con al lluvia y el festival nocturno. Más sobre esto volveré dentro de un rato. Entretanto: ¿Qué me dice mi farol Coleman? (La filosofía Coleman viene impresa en la caja de cartón que, con remordimiento, no he barnizado como se requería, sino que tiré en la leñera detrás de los troncos de nogal). Coleman dice que la luz es buena, por esta razón: "Estira los días dando más horas de goce".

¿No puedo estar en los bosques sin alguna razón especial? ¡Estar en el bosque, de noche, en la cabaña, es algo demasiado excelente para justificarlo o explicarlo! Meramente es. Siempre hay algunos pocos que están en el bosque de noche, bajo la lluvia (porque si no los hubiera el mundo ya se habría terminado), y yo soy uno de ellos. No nos estamos divirtiendo, no estamos teniendo algo, no estamos estirando nuestros días, y si nos divirtiéramos ello no sería medido por horas. Aunque por cierto la diversión parece ser eso: un estado de excitación difusa que puede medirse con el reloj y estirarse con un artefacto.

No hay reloj capaz de medir el coloquio de esta lluvia que cae durante toda la noche en el monte anegado y solitario.

Por supuesto, a las tres y media de la madrugada pasa el avión del Comando Aéreo Estratégico, con su luz roja parpadeando, bajo las nubes, peinando las cumbres arboladas en el costado sur del valle, cargado con medicina poderosa. Muy fuerte. Lo suficiente como para calcinar todos estos bosques y nuestras horas de diversión hasta las eternidades.

Y ello me trae a Filoxenes, un sirio que se divertía en el siglo sexto, sin el beneficio de los artefactos y menos aún de disuasivos nucleares.

Filoxenes, en su novena memra (sobre la pobreza) a quienes viven en soledad, expresa que no hay explicación ni justificación para la vida solitaria, puesto que carece de ley. Ser un contemplativo, por lo tanto, es ser un fuera de la ley. Como lo fue Cristo. Como lo fue Pablo.

Quien no esté solo, dice Filoxenes, no ha descubierto su identidad. Parecería estar solo, tal vez se experimenta cono individuo. Pero al hallarse voluntariamente encasillado limitado por las leyes y las ilusiones de la existencia colectiva, no tiene más identidad que un nonato en el vientre. Aún no es consciente. Es un forastero de su propia verdad. Posee sentidos, pero no puede usarlos. Tiene vida, pero no identidad. Para tener identidad, tiene que despertar, y percibir. Pero para despertar, tiene que aceptar la vulnerabilidad y la muerte. No por ellas mismas: tampoco por estoicismo o desesperación. Sino únicamente por la invulnerable realidad interior que no podemos reconocer (que solamente podemos ser), pero a la cual despertamos recién cuando vemos la irrealidad de nuestra vulnerable corteza. El descubrimiento de este ser interior es un acto y una afirmación de la soledad.

Ahora bien, si tomamos nuestra corteza vulnerable como nuestra identidad verdadera, si pensamos que nuestra máscara es nuestra cara verdadera, la protegeremos con fabricaciones aunque ello nos cueste violar nuestra propia verdad. Tal parece ser el propósito colectivo de la sociedad: cuanto más se dedican a ello los hombres, más certeramente se vuelve una ilusión colectiva. hasta que al final tenemos la dinámica enorme, obsesiva e incontrolable de las fabricaciones diseñadas para proteger meras identidades ficticias. Es decir, sujetos considerados como objetos. Sujetos que pueden dar un paso atrás y verse a sí mismos divirtiéndose (una ilusión que les calma con la impresión de ser reales).

Tal es la ignorancia que se toma como fundamento axiomático de todo conocimiento en la colectividad humana: a fin de experimentarse a sí mismo como real uno tiene que suprimir su conciencia de ser incidental, su irrealidad, su estado de carencia radical. Esto se logra elaborando una percepción de uno mismo como alguien que no tiene necesidades que no pueda satisfacer de inmediato. Básicamente, se trata de una ilusión de omnipotencia: una ilusión que la colectividad se adjudica a sí misma, y que acepta compartir con sus miembros individuales de modo proporcional según se sometan a sus fabricaciones más centralizadas y más rígidas.

Uno tiene necesidades, pero si se porta bien y se conforma, puede tener una proporción del poder colectivo. Entonces podrá saciar todas sus carencias. entretanto, a fin de poder incrementar su poder sobre uno, la colectividad aumenta sus necesidades. También estrecha su reclamo de conformismo. De este modo, uno se compromete más y más con la ilusión colectiva de manera proporcional, según se vaya endeudando sin esperanzas con el poder colectivo.

¿Cómo funciona tal cosa? La colectividad instruye y modela tu voluntad de felicidad ("diviértete") brindándote imágenes irresistibles de vos mismo como te gustaría ser: divirtiéndote de un modo tan perfectamente creíble que no permite interferencias de dudas conscientes. Teóricamente, semejante diversión puede ser tan convincente que uno ya no percibe siquiera una remota posibilidad de que se vuelva algo menos gratificante. En la práctica, una diversión costosa siempre admite una duda, que desemboca en otra necesidad mayor, que por su parte exige una satisfacción todavía más creíble y más costosamente refinada, que de nuevo vuelve a fallarte. El ciclo concluye en la desesperación.

Dado que vivimos en el vientre de la ilusión colectiva, nuestra libertad resulta abortada. Nuestro potencial para el goce, la paz y la libertad jamás es liberado. Jamás puede utilizarse. Somos prisioneros de un proceso, una dialéctica de promesas falsas y decepciones reales que culminan en la futilidad.

Dice Filoxenes:"El niño nonato es ya perfecto y se halla plenamente constituido en su naturaleza con todos sus sentidos y miembros, pero no puede utilizarlos en sus funciones naturales. Porque en el vientre no le es posible fortalecerlos o desarrollarlos para tal uso".

Ahora bien, dado que a todas la cosas les llega su tiempo, hay un periodo para el nonato. Claro está, debemos comenzar en el vientre social. En el mito colectivo hay un tiempo para la calidez. Pero llega el momento de nacer. Quien nace espiritualmente como una identidad madura, queda liberado del vientre aprisionante del mito y del prejuicio. Aprende a pensar por sí mismo, no guiado ya por los dictados de la necesidad y por los sistemas y procesos diseñados para crear necesidades artificiales que luego serán satisfechas.

Esta emancipación puede tener dos formas: inicialmente, la de la vida activa, que se libera del sometimiento a la necesidad considerando y atendiendo las necesidades de los otros, sin ideas de interés personal o compensación. Y segundo, la vida contemplativa, que no debe construirse como una fuga del tiempo y la materia, de la responsabilidad social y de la vida de los sentidos, sino más bien como un avance hacia la soledad y el desierto, una confrontación con la pobreza y la variedad, una renuncia al Yo empírico, en presencia de la muerte y la nada, a fin de superar la ignorancia y el error que surgen del miedo a no ser nada. El hombre que osa estar solo puede llegar a ver que el vacío y la inutilidad que la mente colectiva teme y condena son condiciones fundamentales para el encuentro con la verdad.

Es en el desierto de la soledad y la vaciedad que el miedo a la muerte y la necesidad de autoafirmacion se descubren como ilusorios. Cuando esto se ve de frente, la angustia no es necesariamente vencida, pero puede aceptarse y comprenderse. Así en el corazón de la angustia se hallan los dones de la paz y la comprensión: no simplemente en la iluminación y la liberación personales, sino mediante el compromiso y la afinidad, ya que el contemplativo debe asumir la angustia universal y su ineludible condición de hombre mortal. El solitario, lejos de confinarse en sí mismo, se vuelve cada hombre. Habita en la soledad, la pobreza, la indigencia de todo hombre.

Es en ese sentido que el ermitaño, según Filoxenes, imita a Cristo. Pues en Cristo, Dios toma para Sí la sociedad y el desamparo del hombre: todo hombre. Desde el instante en que Cristo se fue al desierto para ser tentado, la soledad, la tentación y el hambre de cada hombre se volvieron la soledad, la tentación y el hambre de Cristo. Pero en cambio, el don de la verdad con que Cristo disipó los tres tipos de ilusión ofrecidos en su tentación (seguridad, prestigio y poder) puede convertirse en nuestra propia verdad, solo si podemos aceptarlo. También se nos ofrece en la tentación. Dijo Filoxenes: "Ve tú al desierto sin llevar contigo nada del mundo, y contigo irá el Espíritu Santo. Mira la libertad con que Jesús se fue y vete como El; mira dónde ha dejado las reglas del hombre; deja las reglas del mundo donde El dejó la ley y sal con El a combatir el poder del error".

¿Y dónde se encuentra el poder del error? Después de todo hallamos que no estaba en la ciudad, sino en nosotros mismos.

Hoy en día, las reflexiones de un Filoxenes han de buscarse menos en los tratados de los teólogos que en las meditaciones de los existencialistas y en el Teatro del Absurdo. El problema de Berenger, en el Rinoceronte de Ionesco, es el problema de la persona humana desamparada y sola en lo que amenaza volverse una sociedad de monstruos. En el siglo sexto Berenger tal vez se habría ido al desierto de Escitia, sin preocuparse demasiado porque todos sus conciudadanos, todos sus amigos y hasta su novia Margarita se han convertido en rinocerontes.

Hoy el problema es que ya no quedan desiertos, solamente hay bungalows para turistas.

Las islas desiertas son sitios donde los perversos personajes infantiles de El Señor de las Moscas se topan cara a cara con el Señor de las Moscas, constituyen una pequeña, hermética y feroz colectividad de rostros pintarrajeados, y se arman con lanzas para cazar al último componente de su grupo que todavía recuerda nostálgicamente las posibilidades del debate racional.

Cuando Berenger descubre repentinamente que es el último humano en un rebaño de rinocerontes, se mira al espejo y dice humildemente: "Después de todo, el hombre no es tan malo como parece, ¿verdad?". Pero su mundo ahora se estremece fuertemente con la estampida de sus metamorfoseados congéneres, y pronto se da cuenta que la mismísima estampida es el más elocuente y trágico de todos los argumentos. Pues cuando considera el salir a la calle "para tratar de convencerlos", se da cuenta de que "tendría que aprender su lenguaje". observándose en el espejo, nota que ya no se parece a nadie. busca enloquecido una foto de la gente como era antes del gran cambio. Pero ahora la humanidad misma se ha vuelto increíble, así como horripilante. Ser el último humano en un rebaño de rinocerontes resulta, de hecho, ser un monstruo.

Ese es el problema en que nos sitúa Ionesco con su trágica ironía: la soledad y el discernimiento se vuelven cada vez y más imposibles, más y más absurdos. Que Berenger acepte finalmente su absurdo y corra a desafiar a todo el rebaño, solamente remarca la futilidad de un compromiso con la rebelión. Al mismo, con Le Nouvel Locataire (El Nuevo Inquilino), Ionesco pinta el absurdo de un individualismo lógicamente coherente que, de hecho, es un auto-aislamiento mediante la seudo-lógica de necesidades y posesiones en proliferación.

Ionesco se quejó porque la producción de Rinoceronte en Nueva York se encaró como una farsa: la llamó un malentendido absoluto. Se trata de una pieza no solamente contra el conformismo sino sobre el totalitarismo. El rinoceronte no es una bestia amable, y teniéndole cerca se acaba la diversión y las cosas se ponen serias. Todo tiene que tener sentido y ser totalmente útil para el operativo absolutamente obsesivo. Al mismo tiempo, Ionesco fue criticado por no darle al público "algo positivo" para llevárselo consigo, en vez de solamente rechazar la aventura humana. (Presumiblemente, la rinoceritis ¡es lo último en aventuras humanas!). Respondió: "Ellos (los espectadores) se van vacíos, y esa era mi intención. ¡El oficio de un hombre libre es salirse de este vacío mediante su propio poder y no con el poder de otra gente!" En esto Ionesco se aproxima mucho al Zen y al eremitismo cristiano.

"En todas las ciudades del mundo es lo mismo", dice Ionesco. "El hombre universal y moderno es el hombre apresurado (o sea, el rinoceronte), un hombre carente de tiempo, prisionero de la necesidad, incapaz de entender que una cosa podría no tener utilidad; y menos comprender que, en el fondo, lo útil podría ser una carga inservible y deslomadora. Si no se entiende la utilidad de lo inútil y la inutilidad de lo útil, no puede entenderse el arte. Y un país donde el arte es incomprendido es un país de esclavos y de robots" (Notes et Contre Notes, pág. 129). La rinoceritis, añade, es la enfermedad que se encuentra al acecho "de quienes han perdido el sentido y el gusto por la soledad".

El amor a la soledad es a veces condenado como "un odio a nuestro prójimo". ¿Es esto verdad? Si llevamos más lejos nuestro análisis del pensamiento colectivo, encontramos que la dialéctica del poder y la necesidad de la sumisión y la satisfacción terminan siendo una dialéctica del odio. El colectivismo necesita no sólo absorber a todo el que pueda, sino también implícitamente odiar a todo el que no es posible absorber. Paradógicamente, una de las necesidades del colectivismo es excluir a ciertas clases, o razas, o grupos, para reforzar su propia conciencia de sí mismo, odiándolos en vez de absorverlos.

Así, el solitario no puede sobrevivir, a menos que sea incapaz de amar a todos, sin preocuparle el hecho de que posiblemente todos lo considerarán un traidor. Solamente el hombre que ha alcanzado plenamente su propia identidad espiritual puede vivir sin la necesidad de matar, y sin la necesidad de una doctrina que le permita hacerlo con buena conciencia. Siempre habrá un lugar, dice Ionesco, "para esas conciencias que se han alzado a favor de la conciencia universal" así como contra la mente masificada. Pero su lugar es la soledad. No tienen otro. Por eso es el solitario (sea en la ciudad o en el desierto) quien le hace a la humanidad el inestimable favor de recordarle su genuina capacidad de madurez, libertad y paz.

Para mi suena mucho a lo que dice Filoxenes.

Y suena como lo que dice la lluvia. Soportamos todavía esta carga de ilusión porque no osamos soltarla. Sufrimos todas las necesidades que la sociedad nos exige sufrir, porque si no tenemos tales necesidades perdemos nuestra utilidad en la sociedad -la utilidad de los tontos y los engañados-. Tememos estar solos y ser nosotros, para recordarles así a los demás la verdad que los habita.

"No os haré ricos como para que tengáis necesidad de muchas cosas", dice Filoxenes (poniendo estas palabras en labios de Cristo), "pero os haré ricos verdaderos que no tienen necesidad de nada. Ya que no es rico el que tiene muchas posesiones, sino el que no tiene necesidades". obviamente, siempre tendremos algunas necesidades. Pero sólo el que tenga las necesidades más sencillas y naturales podrá considerarse sin necesidades, dado que las únicas que tiene son auténticas, ¡y las reales no son difíciles de satisfacer si uno es un hombre libre!

La lluvia ha cesado. El sol de la tarde se inclina a través de los pinos: ¡cómo huelen esas agujas inservibles en el aire claro!

Un diente de león, bien fuera de estación, ha conseguido florecer entre las aplastadas hojas de lirios del verano pasado. El valle resuena con la charla totalmente no informativa de las quebradas y el agua silvestre.

Entonces, las codornices inician su dulce silbido entre los arbustos húmedos. Su ruido es absolutamente inservible, así como el deleite que me producen. No hay nada que prefiera oír a cambio, no porque sea mejor ruido que otros, sino porque es la voz del momento presente, del presente festival.

Sin embargo, hasta aquí mismo tiembla la tierra. Allá, en Fort Knox, el rinoceronte se divierte.


Thomas Merton (Prades, Francia, 1915 - Bangkok, 1968), monje trapense, poeta y pensador estadounidense. Está considerado como uno de los escritores sobre espiritualidad más influyentes del siglo XX. Foto: Miguel Grinberg (1964)




viernes, 17 de septiembre de 2010

Breve Historia Ilustrada de la Humanidad

Publicado en http://obviousmag.org/

Por mayor que sea el esfuerzo para contar la historia de la humanidad, ésta es tan extensa, compleja y rellena de detalles que hace esta tarea casi imposible. La propuesta aquí expuesta es la de contar esa historia con imágenes.

Para mí, el viaje a lo largo del tiempo fue tremendamente interesante por dos motivos:

- Nunca encontré un resumen tan bueno
- Considero ser capaz de identificar cuatro tendencias que se repiten cíclicamente a lo largo del tiempo: Guerra, Mujeres, Sexo e Intrigas.

¿Serán mis ojos?

miércoles, 4 de agosto de 2010

Richard Heinberg: “La gran fiesta de la sociedad industrial ha llegado a su fin”


Es experto en energía y uno de los más efectivos divulgadores de la urgencia de acabar con la dependencia de los combustibles fósiles
.

Por Carlos Fresneda

Richard Heinberg no tiene vocación de aguafiestas, aunque el libro que le valió el reconocimiento mundial se titula precisamente así: The Party’s Over. Su visión del futuro es cruda, pero relativamente esperanzadora. Pese a los nubarrones en el horizonte, aún confía en la capacidad de adaptación del hombre a la sociedad post-carbono, la que brotará tras la borrachera industrial del último siglo.

En Peak Everything, publicado durante la orgía económica que precedió a la gran recesión, Heinberg pronosticaba ya el inevitable declive de casi todo en el siglo XXI, empezando por el petróleo. En Blackout intenta alumbrar varios escenarios de futuro si logramos superar la última e inconfesable dependencia del carbón.

“En el siglo XXI seremos 100% renovables, por el simple agotamiento de las energías fósiles”, vaticina. Pero la transición será larga y dolorosa, advierte, y supondrá una profunda transformación del modelo económico y de nuestros estilo de vida. Desde el mirador del Post Carbon Institute en Santa Rosa (California), Heinberg se asoma al futuro incierto que dejaron los líderes mundiales a su paso por Copenhague.

¿Cuál es la lección que podemos sacar de la crisis? ¿Se acabó realmente la fiesta?
Sin ninguna duda. La gran fiesta de la sociedad industrial ha llegado a su fin. Todas las deudas ambientales del último siglo están convergiendo al mismo tiempo… La crisis financiera no ha sido más que el preámbulo, y estuvo precedida –no lo olvidemos– de una subida fulgurante del precio del petróleo. El agotamiento de los combustibles fósiles nos va a forzar a cambiar radicalmente de modelo económico y de estilo de vida. Si encima le añadimos la presión del cambio climático, la situación es aún más urgente e imperiosa.

Pero las grandes potencias, empezando por Estados Unidos y China, no dan su brazo a torcer. ¿Hay aún algún atisbo de esperanza después de lo visto en Copenhague?
El acuerdo ha sido muy pobre; ya lo eran de antemano las expectativas… La preocupación común, y más en estos momentos críticos, es el crecimiento económico. El clima ha ido siempre por detrás y nada cambiará realmente hasta que no se ponga al mismo nivel. Estamos ante el final del crecimiento económico tal y como lo hemos conocido, pero nuestros gobernantes y sus economistas se niegan a aceptarlo y siguen funcionando con la misma lógica que nos ha llevado a esta situación.

¿Incluido Obama?
Barack Obama está en una encrucijada política, y no veo que esto vaya a cambiar pronto. Llegó a la cumbre de Copenhague con un mandato muy débil, pendiente aún de la aprobación en el Senado. En Estados Unidos estamos viendo ya la puesta en marcha de algún tipo de legislación para controlar las emisiones, pero son avances muy pequeños, ya digo. En este país hay una minoría muy activa, y movimientos emergentes, como el que pretende paralizar la apertura de nuevas centrales térmicas de carbón. Pero luego hay una realidad a la que nos tenemos que enfrentar: la mayoría de los ciudadanos norteamericanos no cree que la actividad humana esté contribuyendo al cambio climático.

El pico del petróleo

¿Pagaremos antes la factura del cambio climático o la del pico del petróleo?
Las dos facturas las hemos empezado a pagar ya, incluso en Estados Unidos. El desastre del Katrina y el aumento espectacular de los combustibles en el verano del 2008 han sido dos poderosas advertencias. En 1972, el Club de Roma divulgó su famoso estudio anticipando que el crecimiento económico iba a tocar techo en algún momento del siglo XXI. Pues bien, creo que ese momento se ha anticipado y podemos estar ya en él.

¿Hemos llegado ya al pico del petróleo?
El pico pudo haberse producido perfectamente en el 2008. Si bajarom luego los precios fue por la caída de la demanda. En dos o tres años, cuando la demanda vuelva a los mismos niveles, habrá caído la producción. En fin, hemos entrado en el definitivo callejón sin salida… Con la explotación de los pozos de Irak, las cosas pueden variar ligeramente. Tal vez se vuelva a producir más petróleo de aquí al 2015, pero será una situación temporal que apenas servirá para prolongar la fiesta. El petróleo barato se ha acabado o está a punto de acabarse.

¿Y qué me dice del petróleo del Ártico? Las grandes potencias están tomando ya posiciones para el reparto…
El petróleo del Ártico es muy caro, y no bajará de 70 u 80 dólares el barril. Y con esos precios llegaremos a situaciones sin salida como la que experimentamos en el verano del 2008 y que aceleró el camino hacia la recesión.

¿Y el carbón? Sus defensores sostienen que aún hay carbón barato para 200 años…
El 50% de la energía en Estados Unidos es producida por el carbón. Somos, por así decirlo, la Arabia Saudí del carbón. Pero a los niveles actuales de consumo de energía, con China devorando sus reservas al ritmo actual, no es muy arriesgado predecir que el carbón alcanzará un pico entre el 2025 y el 2030. De hecho, China está comprando ya minas en Australia ante el previsible agotamiento de sus recursos. China no puede mantener por mucho tiempo más sus niveles artificiales de crecimiento económico al 8% anual. Tarde o temprano se va a topar con sus propios límites, y uno de ellos puede ser fácilmente el carbón.

¿Cree usted en el carbón limpio?
No hay carbón limpio. Hoy por hoy, es la fuente de energía más sucia que existe, la que más estragos causa en el medio ambiente y más contribuye al cambio climático. Las nuevas tecnologías para mitigar sus efectos y secuestrar el CO2 van a resultar muy caras. No tiene sentido invertir en una infraestructura de aquí a varias décadas si en ese tiempo vamos a dejar de usar carbón. Tiene más sentido invertir ese dinero en energías limpias.

James Lovelock, James Hansen y otros renombrados científicos sostienen que la energía nuclear es parte de la respuesta la cambio climático. ¿Cuál es su postura?
La energía nuclear es y seguirá siendo residual. Hay muy poderosas razones ambientales para oponerse a ella, aunque la de más peso es sin duda la económica. Las inversiones son muy caras y sólo tienen sentido a largo plazo. Con los 435 reactores que funcionan hoy en día, podríamos alcanzar el pico del uranio entre el 2040 y el 2050. Con más reactores, el pico se adelantaría aún más. ¿Qué sentido tiene invertir ahora si el suministro no está garantizado?


Fuente: Integral (Barcelona)

sábado, 17 de julio de 2010

El derecho a no ser pobre





Viernes 11 de Julio de 2008


por Roberto Bissio

En uno de los documentos políticos más bellos e influyentes del mundo, la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos justificaba en 1776 la revolución política de las trece colonias inglesas en un derecho dado por “las leyes de la naturaleza y el Dios de esa naturaleza”, y consideraba “evidente” que “todos los hombres son creados iguales” y “dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables”.

Sin embargo, la determinación de cuáles son estos derechos, quiénes sus titulares y cómo se los garantiza nunca ha sido “evidente”, como lo muestra el hecho de que la mayoría de los firmantes de aquel documento poseían esclavos.

Olympe de Gouges percibió esta contradicción, y la denunció en una obra de teatro llamada La esclavitud de los negros. Cuando los revolucionarios franceses aprueban en asamblea la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, en 1789, escribió una “Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana” que comenzaba con las palabras “Hombre, ¿eres capaz de ser justo?”. Fue guillotinada.

En diciembre de 1948, la Asamblea General de las recién creadas Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sobre el horror de los “actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad” cometidos durante la Segunda Guerra Mundial. El texto se refiere a “todos los miembros de la familia humana”, proclama el fin de la esclavitud, la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y recoge en su preámbulo la necesidad de liberar a todos “del temor y de la miseria”.

La Declaración Universal consagra el derecho a la seguridad social (artículo 22), al trabajo (artículo 23), al descanso (artículo 24), a la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales (artículo 25), y a la educación (artículo 26). Sin embargo, estos derechos económicos, sociales y culturales quedaron en la práctica reducidos a una expresión de deseos. Ningún derecho es efectivamente tal hasta que la persona a la que se le niega puede recurrir a la justicia para hacerlo valer y los mecanismos internacionales de defensa de los derechos humanos trabajosamente creados en los últimos sesenta años le permiten recurrir a la protección internacional cuando se violan sus derechos civiles y políticos, pero no los otros, como si fuera diferente ser víctima “del temor” -a la tortura, la prisión indebida, la censura, la desaparición forzada y tantos etcéteras- que de “la miseria”.

Todo eso cambió, o comenzó a cambiar, el 18 de junio, cuando el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprobó en Ginebra la resolución A/HRC/8/L. 2/Rev.1/Corr.1 titulada “Protocolo Facultativo al Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales (PIDESC)”. Lo que se esconde bajo este críptico lenguaje legal es que ahora las personas podrán presentar denuncias individuales o colectivas ante la comunidad internacional cuando sus derechos a salir de la miseria sean violados.

A juicio de Amnesty International, la mayor organización civil de defensa de los derechos humanos, éste es “un hecho histórico en la lucha por asegurar a las víctimas el acceso a la justicia”, ya que “las violaciones a los derechos a la salud, la educación, la vivienda adecuada, la comida, el agua o el saneamiento son sentidas más severamente por los grupos marginalizados y las personas que viven en la pobreza”.

También el Papa, a través de su representante en Ginebra, el arzobispo Silvano Tomasi, felicitó a Catarina de Albuquerque, la diplomática portuguesa que presidió las trabajosas negociaciones intergubernamentales por la aprobación del documento, ya que “históricamente los derechos económicos, sociales y culturales han sido considerados demasiado vagos para ser considerados por la justicia como base de quejas individuales y, en este sentido, eran vistos como derechos de segunda clase”.

El nuevo texto legal, que entrará en vigor una vez que sea ratificado por diez países, genera un mecanismo internacional de quejas y un procedimiento de investigación permanente, similares a los existentes para los restantes pactos de derechos humanos, a los que pueden recurrir las víctimas que no tienen acceso a la protección de la justicia en su país, no cuentan con la posibilidad de hacerlo o enfrentan demoras injustificadas en sus demandas a nivel nacional.

Se prevé su utilización, por ejemplo, por parte de los niños romani (gitanos) excluidos de la educación en muchos países europeos o de las víctimas de violación a sus derechos a la vivienda en varios países pobres.

Los derechos para los cuales el sistema internacional ya admite protección son aquellos que exigen que los estados se abstengan de violarlos: no torturar, no censurar, no expropiar a nadie de sus posesiones. Cuando se trata de pasar de la no violación a la acción positiva, educando, sanando o proveyendo agua potable, eso implica gastos que, como expresó el delegado de Estados Unidos, “deben ser realizados de acuerdo con los recursos disponibles y, por lo tanto, no pueden ser sujetos a adjudicación judicial”.

La Convención de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) no condena a ningún país por ser pobre o porque muchos de sus ciudadanos y ciudadanas lo sean, pero sí reclama la “realización progresiva” de estos derechos “al máximo de sus recursos disponibles y sin discriminación”. Así, toda regresión o reducción en la prestación de servicios públicos esenciales sin una plena justificación es una clara violación de los derechos humanos contra la cual ahora las víctimas tendrán la posibilidad de recurrir ante un mecanismo internacional.

Japón insistió en las discusiones en la necesidad de elaborar normas que reconozcan las diferencias entre países e India demandó criterios para determinar a qué obliga realmente la “realización progresiva” de estos derechos. ¿El “máximo de los recursos disponibles” incluye el dinero que se gasta en otras prioridades rivales como la defensa? Cuando el Estado reduce las barreras arancelarias u otorga exenciones impositivas a las empresas, lo que reduce sus ingresos y provoca la reducción consiguiente de sus servicios públicos, ¿eso implica la violación de sus obligaciones en materia de derechos humanos? El principal obstáculo para la realización en muchos países no es una cuestión de escasez, sino de distribución desigual y falta de voluntad política.

Son temas difíciles, tal como lo fue abolir la esclavitud o reconocer a las mujeres el derecho al voto, que no era obvio cuando hace sesenta años se aprobó la Declaración Universal. Pero ahora la mitad pobre del mundo puede reclamar ante un juez su derecho a no vivir en la miseria.




miércoles, 14 de julio de 2010

Una gran oportunidad




La revista Mutantia figura entre los grandes testimonios de la transformación de la consciencia humana de este ciclo histórico. Ofrecemos ejemplares de algunas ediciones inencontrables. Basta comunicarse con nosotros ipsofacto (arroba) uolsinectis.com.ar y pedir datos sobre el costo de los ejemplares y el modo de obtenerlos.
Un gran abrazo.


Depredador libertinaje neoliberal de BP en el Golfo de México





por Alfredo Jalife-Rahme*

La “desregulación” –es decir, la falta de supervisión gubernamental y ciudadana– del modelo neoliberal de las trasnacionales petroleras anglosajonas y texanas se ha asentado como la culpable principal de la mayor catástrofe ambiental en la historia de Estados Unidos.

La “desregulación”, el dogma ideológico del libertinaje de las trasnacionales anglosajonas, constituye el pecado capital del capitalismo descontrolado que busca como objetivo primario el lucro bursátil sin el menor miramiento a la depredación ambiental y el daño que provoca al bien común y a los intereses patrimoniales de terceros.

En síntesis, la “desregulación” neoliberal en todas sus aplicaciones terrenales representa la barbarie del capitalismo.

La explosión de la plataforma Deepwater Horizon (“Las trasnacionales petroleras devastan el Golfo de México”, Radar Geopolítico, Contralínea 182) que alquilaba la británica British Petroleum (BP) a la perforadora texana Transocean –disfrazada un día como Schlumberger (de la que es directivo y accionista relevante Adrián Lajous Vargas, exdirector de Petróleos Mexicanos), otro día como “Suiza” (con el fin de evadir al fisco)– ha obligado a Barack Obama a interrumpir sus vacaciones y visitar tres veces las costas contaminadas de las entidades estadunidenses colindantes con el Golfo de México (Alabama, Louisiana, Mississippi y Florida), debido a la derrama de petróleo que está aniquilando los nichos ecológicos y la riqueza de la fauna y la flora –que más temprano que tarde afectará a Cuba y a las costas mexicanas.

Llama poderosamente la atención el silencio estruendoso del gobierno de Texas, vecino relevante del Golfo de México, debido quizá a que es la sede de las principales trasnacionales de hidrocarburos.

Hasta la presunta fraudulenta aseguradora ING no ha podido esconder el costo estimativo de más de 22 mil millones de dólares que, hasta ahora, ha ocasionado el cataclismo petrolero de la tríada depredadora: BP-Halliburton-Transocean.

Aunque suene increíble, la administración de Obama se encuentra incapacitada para lidiar con tal catástrofe después de más de mes y medio de derrame petrolero incontenible. Pese a las truculencias indelebles de la tríada privada petrolera BP-Halliburton-Transocean, la administración de Obama ha dejado irresponsablemente en sus manos la solución del hasta ahora insoluble problema ecológico, que cada día se exacerba más y que empieza a alcanzar las costas de Florida (que vive del turismo).

Ahora resulta que tampoco las petroleras texanas y británicas estaban capacitadas para un derrame en las aguas profundas del Golfo de México, según devela desde Houston Ed Crooks, reportero de The Financial Times (2 de junio de 2010): “BP no disponía todo (sic) el equipo necesario para detener la fuga del pozo Macondo en el Golfo de México”. ¡Así de simple!

¿Por qué perforan, entonces, las petroleras texanas y anglosajonas si no están adiestradas para contrarrestar los accidentes a 1 mil 500 metros de profundidad? ¿No lo saben, acaso, los gobiernos implicados en otorgar permisos generosos y laxos para las alocadas perforaciones en aguas profundas?

No es nuestra intención hacer leña del árbol caído de BP, quien, hay que reconocer, no es la única culpable, cuando la corresponsabilidad del accidente es también de las texanas Transocean y Halliburton.

Cabe señalar que, sin el menor desparpajo, Transocean –que había ya provocado hace 31 años otro inolvidable accidente mayúsculo en Ixtoc (Campeche), en aquel entonces a solamente 5 metros de profundidad en el Golfo de México–, a las dos semanas de la reciente catástrofe ambiental, cobró el monto del seguro de su plataforma por más de 500 millones de dólares. ¡Que eficiencia financiera! ¿A quién le importa la seguridad ambiental y de los humanos carentes de “seguros” redimibles?

Curiosamente, BP ha recurrido a las mismas técnicas añejas de hace 31 años utilizadas en el derrame del Ixtoc (Campeche), de menor cuantía comparada a la Deepwater Horizon y que duró un año en ser contenida.

¿No evolucionó la gran tecnología petrolera anglosajona y texana en tan largo plazo de tiempo cuando sus técnicas de lucro financiero las han colocado en los primeros sitiales del desempeño global?

Tony Hayward, el mandamás de BP, al unísono de la muy sesgada prensa británica, le ha echado la culpa a las texanas Halliburton y Transocean –que participaron respectivamente en la cimentación y la instalación de la plataforma alquilada por medio millón de dólares al día–, y en fechas recientes ha inculpado a otra empresa texana, Cameron International, que manufacturó y vendió a Transocean el “preventivo de explosiones”, que no funcionó.

Es evidente que el asunto de la devastación petrolera en el Golfo de México ha provocado la furia ciudadana y ha llevado a que Robert Reich, anterior secretario del Trabajo en la primera administración de Bill Clinton, exija la liquidación de BP por el gobierno estadunidense para, primero, impedir que siga contaminando las costas de Estados Unidos y, segundo, con el fin de contar con recursos financieros suficientes para indemnizar a las víctimas. ¿Quién podrá indemnizar al medio ambiente, a los nichos ecológicos y la riqueza de la fauna y la flora? ¿Cómo se puede cuantificar tal daño que suele pasar desapercibido?

El asunto ya se volvió la peor cefalea política de Obama a unos cuantos meses de las elecciones legislativas de noviembre. El costo político es ya muy alto debido a la impotencia que ha exhibido hasta ahora el gobierno estadunidense: primero, al dejar hacer de las suyas a las trasnacionales petroleras depredadoras en medio del desastre ambiental y, segundo, al padecer catatonia administrativa.

Sin contar sus anteriores felonías (una explosión en Texas y fugas de gas en Alaska debido al pésimo mantenimiento, con el fin de ahorrar “costos”), BP no termina de arrojar más sal a las heridas múltiples de la nación estadunidense –y, de paso, a los países ribereños del Golfo como México y Cuba– al haber contratado a la polémica Ann Womack-Kolton –anterior funcionaria de prensa de Dick Cheney, el tan vilipendiado exdirector de Halliburton y exvicepresidente de Estados Unidos– con el fin de pretender aplacar la tormenta multimediática mediante las consabidas lubricaciones a las que son muy vulnerables cierto tipo de “comentaristas” de radio y televisión, que le deben muchos “favores” previos a la administración republicana, además de defenderse de las imprecaciones del Partido Demócrata que ha fulminado contra la parálisis presidencial de Obama, quien en un descuido puede ser enjuiciado políticamente y, tal vez, obligado a renunciar.

El centro de pensamiento Center for American Progress ha imputado que el derrame es consecuencia de la política petrolera del anterior vicepresidente Cheney, quien desde 2001 mantuvo estrechas relaciones de los “reguladores” gubernamentales con las trasnacionales petroleras, además de la conexión directa entre Cheney y Minerals Management Service (la supuesta reguladora nominal), que ha sido criminalmente negligente.

La impotencia catatónica de la administración de Obama ha alcanzado niveles inconcebibles cuando la marea negra del derrame prosigue ineluctablemente su marcha hacia las costas.

Hasta ahora, tampoco se ha notado la funcionalidad del Cuerpo de Ingenieros ni la de los Guardias de la Costa, quienes, al parecer, carecen de recursos y del equipo para yugular la hemorragia petrolera.

El exsecretario del Pentágono, Colin Powell, ha llegado a pedir la intervención del ejército para controlar la derrama. El problema subyace en que BP y las trasnacionales petroleras texanas se encuentran fuera del control del gobierno de Estados Unidos debido a la maldita y maldecida “desregulación”: la quintaesencia dogmática neoliberal proclamada para hacer más “eficientes” a los “mercados”.

Peor aún, el almirante Mike Mullen, jefe de las fuerzas armadas conjuntas de Estados Unidos, confesó que no disponían del equipo para la tarea de detener la hemorragia del pozo afectado, ya que “la mejor tecnología en el mundo se encuentra en la industria petrolera”. ¿Donde está, entonces, tal tecnología? ¿Se puede seguir perforando y extrayendo alocadamente petróleo cuando se carece de tal tecnología?

Resulta azorante que el mayor ejército del mundo, el de Estados Unidos –con un presupuesto anual de 1 millón de millones de dólares (1 trillón en anglosajón)–, cuya principal tarea es destruir lo ajeno, no cuente con la capacidad técnica ni filosófica para reparar los daños ambientales catastróficos en su propio suelo.

El centro de pensamiento estratégico europeo de Defensa comenta que “el drama pone cada día en evidencia la crisis misma de la autoridad política y de la renuncia de esta autoridad para el beneficio de las potencias del dinero”.

Conclusión

Cuando los gobiernos en el mundo –con mayor ahínco los de Estados Unidos y Gran Bretaña, cuyos políticos siguen siendo muy bien lubricados por el “cabildeo” (grupos de presión) de las petroleras anglosajonas y texanas– han claudicado a defender el medio ambiente y los intereses superiores de sus gobernados, resulta imperativo que los ciudadanos tomen riendas en el asunto en forma creativa: si no liquidan el libertinaje de las trasnacionales, en especial, las petroleras, van a acabar liquidando el medio ambiente, los nichos ecológicos y la riqueza de la fauna y la flora, además de perjudicar gravemente los intereses de los indefensos habitantes.

No sería una mala idea, como medida de alerta de sanidad pública, anunciar anualmente la lista negra de las 10 principales depredadoras globales, para que los ciudadanos del mundo escudriñen sus actividades estrechamente y obliguen a sus gobiernos a tomar las medidas precautorias.

Así como existe el Tribunal Penal Internacional, los ciudadanos del planeta deben promover la creación de un tribunal ambiental global que por necesidad sería tanto penal como civil. Éste regularía la actividad petrolera que, por lo visto, no puede ser un asunto particular ni motivo para el libertinaje de una ideología barbárica, la neoliberal, que solamente busca el lucro sin importarle un comino el medio ambiente ni el destino de los humanos.


* Alfredo Jalife-Rahme

Especialista mexicano en asuntos internacionales. Autor de varios libros sobre los síntomas indeseables de la mundialización. Colabora dos veces por semana en el diario mexicano La Jornada.

sábado, 10 de julio de 2010

UN MUNDO DE HAMBRE








La conservadora meta de reducir el hambre en el mundo, plasmada en el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio, se tornó ya inalcanzable en un planeta con más de 1 mil millones de personas hambrientas. Lejos de disminuir, el número de desnutridos aumenta vertiginosamente


Katia Monteagudo / Prensa Latina 28 marzo 2010


La Habana, Cuba. La cantidad de personas hambrientas en el mundo sigue en ascenso, asegura la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en su más reciente informe sobre el estado de la inseguridad alimentaria del planeta.

La sexta parte de la población mundial padece grandes faltas de alimentos, con lo que prácticamente se sentencia a muerte el cumplimiento del primer Objetivo de Desarrollo del Milenio de la ONU para 2015.

Con 1 mil 20 millones de seres humanos sin comestibles –170 millones de éstos son niños menores de cinco años–, ya resulta inalcanzable la meta propuesta por la ONU: reducir a menos de 420 millones las personas hambrientas en el mundo.

Esas cantidades de mal nutridos resultan las mayores cifras de los últimos 40 años, y un empeoramiento de los índices globales de pobreza en apenas un quinquenio.

Tal tendencia coloca a la humanidad ante uno de sus mayores desafíos, porque estos desajustes empeoran en los países y regiones más vulnerables de la tierra, y donde se concentra la mayor parte de la población mundial.

De los que hoy sufren hambre en el mundo, 642 millones viven en Asia y el Pacífico; 265 millones, en África subsahariana; 53 millones, en América Latina y el Caribe; 42 millones, en el Medio Oriente y el norte de África, y 15 millones en los países industrializados.

Los datos del informe, producido por la FAO y el Programa Mundial de Alimentación (PMA) de la ONU, muestran además que, entre 2004 y 2007, hubo un crecimiento muy significativo.

Sólo en ese lapso, 75 millones de personas pasaron a formar parte de las filas de hambrientos.

Este hecho resulta desesperanzador, especifica el análisis, porque en la década de 1980 y principios de 1990, el mundo tenía algunos progresos en la reducción de este flagelo crónico.

Tres cuartas partes del monto total de hambrientos son campesinos pobres, especifica Gemmo Lodesani, responsable del PMA en Bruselas.

Dato desolador, insiste Lodesani, porque quienes no tienen un nivel nutricional suficiente para tener una vida normal y productiva son también quienes deben hacer producir la tierra.

Para Lodesani, el aumento de la población mundial será otra de las problemáticas por enfrentar, ya que en 2050 los habitantes del globo terráqueo sumarán más de 9 mil millones.

Para cubrir sus demandas de alimentos, calcula la FAO, será imprescindible elevar en un 70 por ciento la producción mundial de comestibles, en comparación con los niveles actuales.

Pero en la era del cambio climático y el declive terminal de la producción de hidrocarburos, este porcentaje es casi una quimera.

El crecimiento de la demanda tendrá que satisfacerse, refieren los analistas, en condiciones de creciente escasez de agua, salinidad elevada de los suelos y condiciones meteorológicas y climáticas más variables y adversas.

En este sentido, es cada vez mayor el número de expertos y formuladores de políticas que coinciden en la importancia de elevar las inversiones en el sector agrícola, las ciencias agrarias y las nuevas tecnologías.




Aunque Olivier de Schutter, relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, cree que el mundo aún no está preparado para reducir los números de seres desnutridos. Además de producir más, afirma, serán necesarias distintas estrategias para una mayor cooperación internacional y nuevos mecanismos de producción y distribución.

Durante las últimas décadas, las inversiones globales para la agricultura han venido disminuyendo, lo que ha conducido a un lento crecimiento de la productividad de este sector.

La FAO precisa que los países en vías de desarrollo deben invertir 44 mil millones de dólares anuales para alimentar a su población, pero esos aportes no pasan de los 8 mil millones de dólares.

A esta problemática se suman las previsiones de varias agrupaciones internacionales sobre el futuro de la producción de alimentos en el planeta, bajo los desajustes climáticos.

Científicos del Programa de Seguridad Alimentaria y Ambiente de la Universidad Stanford de California, en Estados Unidos, advierten que el cambio climático podría elevar mucho más los precios de los alimentos y provocar mayores cifras de hambrientos.

Para hacer frente a estos desafíos, será imprescindible desarrollar un sistema agrícola y de alimentación mundial más productivo y sostenible, advierten todos, pero el trecho por recorrer resulta largo y difícil en un mundo donde ya el hambre resulta crónica.

La FAO alerta que si las temperaturas del planeta siguen en aumento, podrían reducirse considerablemente los ingredientes de la dieta básica de millones de latinoamericanos, caribeños, africanos y asiáticos.

La escasez resultante de las malas cosechas, indica, podría ocasionar otra gran alza de precios en el mercado, superior a la de 2008, la peor de todos los tiempos.

Esta predicción la comparten el International Food Policy Research Institute (IFPRI), el Asian Development Bank y el Banco Mundial.

Como consecuencia del calentamiento global, aseguran las entidades citadas, las cosechas de arroz y trigo de los países en vías de desarrollo podrían disminuir hasta un 19 y 34 por ciento, respectivamente, para 2050.

Dentro de cuatro décadas, los agricultores del sur de Asia podrían recolectar la mitad de sus siembras de trigo, debido a la caída de los rendimientos. Igual puede que cueste 334 dólares la tonelada de ese cereal, más del doble de su precio en 2000.

También la tonelada de arroz podría dispararse hasta 421 dólares y a 240 esa misma cantidad de maíz.

La FAO está convencida de que en el incremento de la hambruna actual, además de las malas cosechas, otros factores económicos están siendo decisivos. El alza de los precios nacionales, la reducción de los ingresos familiares y el aumento del desempleo son algunos de éstos. Los altos costos son motivo de preocupación de la FAO, porque ésta bien sabe de sus impactos negativos en la seguridad alimentaria de las poblaciones más vulnerables.

Las estadísticas de esta entidad muestran que los precios internos en los países en desarrollo siguen siendo elevados y, en algunos casos, superiores a los del fatídico 2008.

En el África Oriental, los cereales fluctúan dentro de un margen estrecho desde julio de 2009. El maíz, en los mercados de Uganda, Kenya y la República Unida de Tanzania, está un 80 por ciento más alto que dos años atrás. En Afganistán, la harina de trigo cuesta casi el doble, y en Pakistán, un 70 por ciento más.

En América Latina, los precios totales subieron un 41 por ciento, de 2006 a enero del presente año, afirma José Graciano Da Silva, representante de la FAO para la región.

Si bien los precios globales comenzaron a bajar desde mediados de 2008, una gran parte de esta disminución no se trasladó a los consumidores, porque a los intermediarios y comerciantes no les resulta rentable vender barato los inventarios que compraron anticipadamente a caros precios, detalla Da Silva.

Mientras hoy millones carecen de pan diario y se les pronostica peores días, los londinenses pueden comer 8 mil millones de veces al año, según la alcaldía de la capital del Reino Unido.

Por esta sola acción, Londres genera 19 millones de toneladas de gases contaminantes, además de otros 6.3 millones por desechar, un tercio de los alimentos que ahí compran.

Este ejemplo ilustra el complejo drama de la lucha contra el hambre planetaria, porque, a costa del bienestar de unos pocos, muchos están condenados a perecer.

En la mitad de la actual centuria, alerta la FAO, podría haber un 20 por ciento más de personas desnutridas, tan sólo por los desarreglos del clima.

También el IFPRI advierte que la crisis alimentaria, junto con la energética y los problemas del cambio climático, ocasionará mayores cifras de pobres y hambrientos.

No obstante, la FAO desarrolla múltiples proyectos mundiales para que sigan progresando las ciencias agrícolas, con el fin de producir mayores volúmenes de comestibles provenientes de la tierra.

En la actualidad se avanza en esta especialidad, reconoce la entidad, con lo cual se debe enfrentar el abrupto crecimiento de la población mundial, calculada hoy en más de 6 mil 700 millones de personas.

Pero para 2025, casi 2 mil millones de habitantes más poblarán el planeta, por lo que urge acelerar las estrategias para el fomento de recursos alimentarios, ya que el futuro avizora que la mayoría de los seres humanos seguirá viviendo en un mundo de hambre.

CONTRALINEA 174 / 28 DE MARZO DE 2010





HACIA UNA ACTITUD ECOLÓGICA PROFUNDA


14 de Julio de 2010 · Por jbcs.blogspot.com*

Afortunadamente, es claro que la preocupación ecológica se está extendiendo en la sociedad, pero hay que evitar quedarse en una actitud superficial.

Hay dos actitudes

a) Una es la de los "ambientalistas". Actúan como bomberos, apagando fuegos: hoy piden que un parque sea declarado nacional, mañana protestan contra la construcción de una represa, pasado mañana contra una mina... Está bien lo que hacen, y es necesario hacerlo, pero no basta, no resuelve los problemas; simplemente cura síntomas, pone parches, pero permite que problema principal, la causa continúe ahí.

La actitud superficial identifica los problemas ecológicos en aquello que impide el funcionamiento de la "sociedad moderna desarrollada" (agotamiento o contaminación de los recursos, desastres...). Confía en que las soluciones tecnológicas industriales podrán mantener los daños dentro de límites soportables. No se le ocurre cuestionar el mito del desarrollo ilimitado, del crecimiento económico constante... Es decir, está dentro del sistema, es deudora de la misma mentalidad que ha causado el problema ecológico. Propone una política de soluciones que no cortan el mal, sino que lo prolongan... Decía -Einstein que un mal no se puede arreglar con una solución que está dentro de la misma mentalidad que causó el problema. La actitud ecológica ambientalista -también llamada reformista o superficial- está bien intencionada, pero no es la solución.

b) Otra actitud es la radical, que quiere ir a la raíz de los problemas. Las varias corrientes ecológicas que aquí se agrupan coinciden en identificar esa raíz en -las ideas y representaciones que han posibilitado la depredación de la naturaleza y han llevado al mundo occidental hacia la autodestrucción. Proponen luchar por un cambio en las ideas profundas que sostienen nuestra civilización y configuran nuestra forma de relación con la naturaleza, relación que nos ha llevado al desastre actual y a la previsible catástrofe.

La actitud ecológica radical implica una crítica a los fundamentos culturales de Occidente. Cuestiona fundamentalmente: la primacía absoluta que damos a los criterios económico-materiales para medir la felicidad y el progreso; la creencia en la posibilidad de un crecimiento constante e ilimitado tanto en economía como en comodidades y en población humana, como si no hubiera límites o no los estuviéramos ya sobrepasando; la creencia de que la tecnología y el crecimiento solucionarán todos los problemas; la ignorancia crasa de la complejidad de la vida en este planeta, y el absurdo de una economía que todo lo cuantifica menos los costos ecológicos...

Este concreto -viejo paradigma, esta forma tradicional de pensar, que tiene raíces filosóficas y hasta religiosas, es lo que nos ha puesto históricamente en guerra contra la naturaleza, contra la biodiversidad, contra los bosques, los ríos, la atmósfera, los océanos... Sólo cambiando esa vieja forma de pensar nos podemos reconciliar con el planeta. Ésta es la actitud llamada "ecología profunda" (cfr pág. 46), eco-sicología, ecología fundacional, radical o revolucionaria.

Comparación entre las dos actitudes ecológicas

La segunda actitud, la radical, trata de buscar:

No sólo los síntomas (contaminación, desastres), sino las causas (modelo de relación con la naturaleza).

No sólo el bien de los humanos, sino el bien de la vida, de toda vida, por su propio valor intrínseco.

No sólo acciones paliativas, sino cambio de ideas, de presupuestos filosóficos, estilos de vida, valores éticos, autocomprensión de nosotros mismos... o sea, mentalidad nueva, "cambio de paradigma".

No tanto cambiar la naturaleza, cuanto cambiarnos a nosotros mismos (una ecología también "interior").

No considerarlo todo en función del ser humano (antropocentrismo), sino poner a la vida en el centro (biocentrismo) y al ser humano entre los demás seres (valoración conjunta de todos los seres).

Reconsiderar nuestra "superioridad" humana, superando nuestra clásica infravaloración de la naturaleza (considerándola "materia" inerte, mero repositorio de objetos y recursos...), y dejando de considerarnos sus dueños y señores absolutos.

Una actitud ecológica integral

No basta, pues, una actitud de "cuida-do" de la naturaleza (no dilapidar, ahorrar, calcular e integrar a partir de ahora los costos ecológicos...). Eso está muy bien, pero hace falta mucho más.

Es necesario llegar a redescubrir a la Naturaleza...:

  • como nuestro ámbito de pertenencia,
  • como nicho biológico, como una placenta,
  • como camino de desarrollo y camino espiritual,
  • como revelación mayor para nosotros mismos.

Es una nueva forma de entender no sólo al cosmos, sino a nosotros mismos dentro de él, una verdadera "revolución copernicana". Un "nuevo paradigma".

Un "cambio de lugar cósmico" y otros cambios

Igual que la teología de la liberación habla de la necesidad de cambiar de "lugar social" (aquel sector o polo de la sociedad desde el que uno siente que vive y experimenta la historia, desde el sistema o desde los pobres), el nuevo paradigma de la ecología profunda nos pide también un cambio de "lugar cósmico". La mentalidad clásica tradicional nos hizo sentirnos como -fuera de la naturaleza (distintos), y -por encima de ella (enteramente superiores)... No nos considerábamos "naturaleza", sino "sobre-naturales", venidos "de afuera, y de arriba". Únicamente el ser humano tenía alma, mente y espíritu... Y la historia, en un plano superior al de la naturaleza, comenzaba siempre con el ser humano, considerando irrelevante y hasta ignorando la historia cósmica de casi 13.700 millones de años anterior a nosotros...

En el paradigma de la ecología profunda pasamos a sentirnos cosmos, a saber que somos -literalmente, sin recurso a la metáfora- "polvo de estrellas", naturaleza evolutiva, Tierra, que, en nosotros, llega a sentir, a pensar, a tomar conciencia de sí misma, a admirar y a contemplar...

La actitud ecológica profunda nos lleva a aceptar una serie de transformaciones asociadas:

  • auto-destronamiento: bajarnos del endiosamiento en que nos habíamos situado, y superar la ruptura y la incomunicación con la naturaleza;
  • superar el antropocentrismo, el mirarlo todo en función del interés del ser humano, pasando a considerar la centralidad de la vida, el "biocentrismo", desde el que todas las formas de vida tienen valor por sí mismas;
  • asumir nuestra historia cósmica evolutiva, sabiendo que somos su resultado final, la flor que lleva en sí misma en síntesis toda la historia de este caos-cosmos que se está desplegando ante nosotros gracias a la nueva cosmología, el "nuevo relato" que las ciencias nos están presentando, y no sólo una historia doméstica encerrada en los 3000 últimos años, a la que nos habían acostumbrado las grandes religiones;
  • revalorización de "lo natural", es decir, superación del prejuicio de que un "pecado original" lo estropeó todo primordialmente, e hizo pecaminoso y "enemigo del alma" al mundo, al sexo, al placer... y recuperar la seguridad de que el principio de todo fue más bien una "bendición original"...
  • redescubrir una idea y una imagen de Divinidad que no necesite de más "transcendencia" metafísica que de inmanencia en la materia, y que no quede en ningún caso separada de la realidad, en un 2º piso.

Una visión holística

Todo ello es una visión nueva, no antropocéntrica, sino holística: miramos ahora desde el todo (naturaleza), en vez de desde la parte (ser humano). Y creemos en la primacía del todo sobre la parte. El ser humano necesita de la Naturaleza para subsistir, la Naturaleza se las arregla muy bien sin el ser humano. El humanismo clásico postulaba que el ser humano era el único portador de valores y significado, y que todo lo demás era materia bruta a su servicio... Ha sido una visión gravemente equivocada, que nos ha puesto en contra de la naturaleza, y que ha de ser erradicada.

No se trata sólo de "cuidar" el planeta porque nos interesa, o porque está amenazada nuestra vida, o por motivos económicos, ni para evitar la catástrofe que se avecina... Todos estos motivos son válidos, pero no son los únicos, ni los principales, y aunque no estuvieran ahí, seguiríamos necesitando una "conversión ecológica" de nuestro estilo de vida, de nuestra mentalidad, incluso de nuestra espiritualidad. Necesitamos "volver a la Casa Común", a la Naturaleza, de la que, indebidamente, nos autoexiliamos en algún momento -todo apunta a que fue al comienzo del Neolítico, con la revolución agraria y urbana-.

Captar estos motivos más profundos, descubrir la ecología como "eco-sofía", como camino de sabiduría para nuestra propia realización personal, social y espiritual, es haber llegado a descubrir la "ecología profunda" como dimensión humana ineludible, para vivir en plenitud la comunión y la armonía con todo que somos, sabiéndolo y saboreándolo.

*Fuente:

http://jbcs.blogspot.com/2010/02/hacia-una-actitud-ecologica-profunda.html

Más info:

· VIDEO: La Abuela Margarita

La Abuela Margarita: Margarita Núñez Álvarez, conocida como la Abuela Margarita, descendiente y curandera de las culturas Maya y Chichimeca trae un mensaje de amor y espiritualidad ligado a la tierra desde lo femenino. Conocida y respetada entre los círculos indígenas de todo el mundo, esta mujer originaria del norte de México se ha convertido en vocera de la mujer. La abuela ha sido llamada desde muchos extremos del planeta para que su palabra sea oída. Ella proclama valores de la mujer como generadora y transformadora de la sociedad y lleva con su palabra de tradición y como guardiana del origen a nuevas miradas del mundo y de la vida.


¡Banca ecologista en el Parlamento Británico!

<b>¡Banca ecologista en el Parlamento Británico!</b>
Caroline Lucas - Ecologista

Histórico triunfo electoral de los Ecologistas en Gran Bretaña

Verdes británicos entran por primera vez en el Parlamento de Westminster

La Coordinadora Verde de España felicita a Carolina Lucas (49 años), primera diputada de Los Verdes de Inglaterra y Gales en el Parlamento británico. Fue elegida con 31 por 100 de los votos en la circunscripción de Brighton, por delante de los candidatos laboristas (28.9 por 100), conservadores (23,7 por 100) y liberales (13.8 por 100).

En palabras de Sonia Ortiga, coportavoz de la Coordinadora Verde , "hoy es un gran día para el ecologismo político inglés y británico, y enviamos nuestra enhorabuena a nuestra compañera Carolina Lucas por este estupendo resultado. Nos alegra ver que a pesar del sistema mayoritario a una sola vuelta, que tanto favorece a los partidos tradicionales, seabre un espacio cada vez mayor para otras propuestas políticas como la alternativa verde. Es una enorme esperanza que nos envía el Green Party: a pesar de nuestro sistema electoral injusto, también es posible en España".


Añade el coportavoz de la organización ecologista Florent Marcellesi: "Está soplando un viento muy propicio para la ecología política en toda Europa. Tras los estupendos resultados de Europe Écologie en Francia, la entrada de los verdes húngaros en su parlamento nacional, el primer eurodiputado verde en Grecia y ahora la primera diputada en el Parlamento de Westminster, estamos con mucho ánimo para seguir construyendo la alternativa verde en España y obtener también nuestros primeros escaños verdes en el Congreso en 2012."




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Datos personales

Uno de los más inspirados exploradores del impulso evolutivo de la consciencia humana durante el siglo XX y la era actual, publicó revistas emblemáticas como Mutantia, fundó redes ecologistas en variadas latitudes, desarrolló el concepto de Multiversidad, creó la dinámica meditativa Holodinamia y mediante traducciones, ediciones y obra personal ha concretado más de cincuenta libros inspirados por su sensibilidad poética, espiritual y visionaria. Ha traducido a Thomas Merton, Mahatma Gandhi, Jalaludín Rumi, el Maestro Eckhart, William Blake y otros. Sus obras más recientes son la 4ª edición de Cómo vino la mano, Celebración de la vida intensa, Desarrollo intuitivo, Somos la gente que estábamos esperando, Ternura: deleite supremo y Poesía y Libertad.