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domingo, 13 de septiembre de 2009

“LA META ES LA SOCIEDAD ECOLOGICA”



ASOCIACION DE MEDICOS
MUNICIPALES DE LA
CIUDAD DE BUENOS AIRES

Miguel Grinberg

“LA META ES LA SOCIEDAD ECOLOGICA”

Pionero del periodismo ecológico, Grinberg enfatiza sobre la relación indisoluble que existe entre salud y naturaleza. Además, insiste en el concepto de educación ambiental para despertar la conciencia colectiva

Miguel Grinberg es un destacado escritor, pionero del periodismo ecológico. El 9 de abril tuvo a su cargo la apertura del curso Salud ambiental del niño y la mujer (ver curso Salud…), que se llevará a cabo en el Instituto para el Desarrollo Humano y la Salud de la Asociación de Médicos Municipales, con la conferencia “Salud y naturaleza: una ecuación vital”.

“Entre salud y naturaleza existe un nexo indisoluble, por la sencilla razón de que nosotros somos naturaleza, y subrayo somos naturaleza, porque nadamos en el mundo natural del mismo modo en que el pez nada en el océano. Nuestra vida cotidiana depende fundamentalmente del aire que respiramos, del agua que bebemos, de la luz solar que absorbemos y de los alimentos que digerimos. De modo tal que sin esos cuatro insumos naturales, nuestra vida sería absolutamente inviable. En gran medida, al ser nosotros naturaleza dependemos, de una manera casi carnal, de la salud del mundo natural para poder hablar de salud individual”, explica Grinberg.

Medicina y medioambiente

Grinberg estudió medicina hasta la mitad de la carrera. Su experiencia con los profesores y en la guardia de los hospitales, lo acercó a la mirada de la profesión respecto a la salud y el medio ambiente. “Muchos médicos se han esforzado por comprender cuáles son los procesos que se están produciendo y que afectan la salud de las personas; otros todavía siguen insertos en un paradigma antiguo y miden su accionar por la simple lógica de la causa y efecto. Entonces, cuando llega al consultorio un paciente con una alteración de su equilibrio vital, apunta a buscar la causa y a ver qué le puede dar al paciente para resolver el problema que tiene. En los últimos años, esta percepción del nexo salud-naturaleza se está intensificando. Primero, porque las revistas científicas están dándole prioridad y segundo, sobre todo, por el cambio climático y la tropicalización, ya que al expandirse hacia el sur la frontera térmica, están apareciendo en regiones templadas, enfermedades de países tropicales como el dengue y la fiebre amarilla. Quiere decir que la propia realidad está obligando al médico a tomar en cuenta el entorno y a asumir que el mundo interno, que viene a ser el mundo íntimo del paciente, está en relación directa con el entorno”.

Políticas ambientales

Consultado sobre el rol del Estado en materia ambientalista, advierte: “No existe una política ambiental seria, desde el punto de vista estructural, en nuestro país. Es decir, una política preventiva dirigida a la población advirtiendo cuáles son las zonas de riesgo, en el contexto de la vida predominantemente metropolitana; porque, como bien dicen las estadísticas de Naciones Unidas, más de la mitad de la población mundial en la actualidad vive en zonas urbanas o híperurbanas. Entonces la vida, en contextos metropolitanos, plantea amenazas que deberían ser tomadas en cuenta por quienes tienen a su cargo la responsabilidad de la función pública, sólo que para poder saber qué es lo que pasa en la realidad, estos señores y señoras que supuestamente nos representan, tendrían que, por ejemplo, hacer recorridas en las madrugadas por las guardias de los hospitales, especialmente por las salas infantiles, para ver la avalancha que hay de casos de ataques respiratorios, de lo que normalmente se llama asma, de reacciones alérgicas, por una simple circunstancia fotoquímica” (ver recuadro Víctimas del ozono).

Otro tema clave es el de los residuos de productos agroquímicos que están presentes en frutas y verduras. Grinberg aclara: “Esto ya nos lleva al campo de la seguridad alimen-taria. No me consta que haya estadísticas ni controles instrumentales de laboratorio en el ámbito nacional, provincial y municipal, ya que no hay laboratorios equipados con instrumental de avanzada, para poder verificar qué es lo que está comiendo la gente”.

Educación ambiental

Para Miguel Grinberg, el concepto de educación ambiental, instrumentado de manera de crear conciencia colectiva, no existe en el país. Cuando se dieron los primeros pasos de educación ambiental, simplemente se fusionaron bajo ese rótulo las clásicas materias Botánica y Zoología. “El hecho de educar a la ciudadanía, también significa educar a la familia en cuanto a ciertos procesos que tienen que ver con el desenvolvimiento de sus propios hijos. A mediano plazo, si realmente hubiera decisión política de educar a la ciudadanía, lograríamos evitar que las salas de urgencia de los hospitales y los sanatorios estén llenas de gente que llega con problemas porque no han sido educados para prevenirlos y no saben que están viviendo en medio de una sopa química que en cualquier momento les puede pegar en cualquier lado”, analiza el especialista.

Ambientalismo y ecología

Grinberg es profesor de Cultura Ambiental en la Universidad Nacional de San Martín, en un posgrado de gestión ambiental, y en la carrera de Periodismo Ambiental en la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata; además, trabajó durante diez años en la órbita de Naciones Unidas. Con autoridad, establece la diferencia que existe entre ambientalismo y ecología de esta manera: “El ambientalista es un profesional de la denuncia, actúa con conciencia crítica; en tanto que el ecologista, desde la ecología social, intenta elevar propuestas que reemplacen lo que está rechazando. Por eso preconizo la agricultura orgánica, por ejemplo, que no recurre a productos agroquímicos, que es sana y evita algunos de los problemas que ya hemos mencionado. También considero que tendríamos que volcarnos a la energía eólica y a la energía solar, que es energía renovable, para salir de la quema de combustibles fósiles provenientes del petróleo. Esa es la diferencia entre ambientalistas y ecologistas, por un lado se denuncia y por el otro, se anuncia la posibilidad de cambiar la vida cotidiana. La meta es la sociedad ecológica, pero no en manos de especialistas, sino que todo ciudadano tiene que tener conciencia ecológica, y eso es un trabajo de mediano y largo plazo que tiene que ver con la educación y la concientización”.

VíCTIMAS DEL OZONO

En las grandes ciudades, especialmente en las zonas donde hay mucho movimiento automotor, hay una reacción fotoquímica entre los rayos del sol y los gases que surgen de la quema de combustible, o sea del humo que sale de los caños de escape. Esta reacción fotoquímica produce un llamado ozono de superficie que es altamente tóxico y que afecta predominantemente a la gente pulmonarmente hipersensible, a los niños y a los ancianos. “Esa gente que va desesperada a la sala de urgencias a buscar una ne-bulización para superar su obstrucción bronquial, está siendo víctima del ozono de superficie. Y esto uno no lo escucha ni entre los médicos, ni en los medios. Doy un ejemplo puntual para que se entienda que no es solamente lo que se puede comprobar en el tubo de ensayo de un laboratorio o en el análisis de sangre. Estamos hablando de un fenómeno ambiental con todas las letras, que le está pegando a parte de la población vulnerable”, señala Grinberg.


CURSO SALUD AMBIENTAL DEL NIÑO Y LA MUJER

El 9 de abril se inauguró el curso Salud ambiental del niño y la mujer, con una conferencia a cargo de Miguel Grinberg. El curso está dirigido a profesionales de la salud y ciencias ambientales, pediatras, médicos de familia, enfermeras y abogados. A cargo de docentes de la Asociación Argentina de Médicos por el Medio Ambiente (www.amma.org), se dictará todos los miércoles de 8:00 a 13:00 de abril a noviembre y acreditará 600 horas de capacitación.

Más informes en el Instituto para el Desarrollo Humano y la Salud, Pacheco de Melo 2034, Capital Federal. Tel/fax: 4805-8075/1723 o asociacioncursos@medicos-municipales.org.ar



HACIA UNA ACTITUD ECOLÓGICA PROFUNDA


14 de Julio de 2010 · Por jbcs.blogspot.com*

Afortunadamente, es claro que la preocupación ecológica se está extendiendo en la sociedad, pero hay que evitar quedarse en una actitud superficial.

Hay dos actitudes

a) Una es la de los "ambientalistas". Actúan como bomberos, apagando fuegos: hoy piden que un parque sea declarado nacional, mañana protestan contra la construcción de una represa, pasado mañana contra una mina... Está bien lo que hacen, y es necesario hacerlo, pero no basta, no resuelve los problemas; simplemente cura síntomas, pone parches, pero permite que problema principal, la causa continúe ahí.

La actitud superficial identifica los problemas ecológicos en aquello que impide el funcionamiento de la "sociedad moderna desarrollada" (agotamiento o contaminación de los recursos, desastres...). Confía en que las soluciones tecnológicas industriales podrán mantener los daños dentro de límites soportables. No se le ocurre cuestionar el mito del desarrollo ilimitado, del crecimiento económico constante... Es decir, está dentro del sistema, es deudora de la misma mentalidad que ha causado el problema ecológico. Propone una política de soluciones que no cortan el mal, sino que lo prolongan... Decía -Einstein que un mal no se puede arreglar con una solución que está dentro de la misma mentalidad que causó el problema. La actitud ecológica ambientalista -también llamada reformista o superficial- está bien intencionada, pero no es la solución.

b) Otra actitud es la radical, que quiere ir a la raíz de los problemas. Las varias corrientes ecológicas que aquí se agrupan coinciden en identificar esa raíz en -las ideas y representaciones que han posibilitado la depredación de la naturaleza y han llevado al mundo occidental hacia la autodestrucción. Proponen luchar por un cambio en las ideas profundas que sostienen nuestra civilización y configuran nuestra forma de relación con la naturaleza, relación que nos ha llevado al desastre actual y a la previsible catástrofe.

La actitud ecológica radical implica una crítica a los fundamentos culturales de Occidente. Cuestiona fundamentalmente: la primacía absoluta que damos a los criterios económico-materiales para medir la felicidad y el progreso; la creencia en la posibilidad de un crecimiento constante e ilimitado tanto en economía como en comodidades y en población humana, como si no hubiera límites o no los estuviéramos ya sobrepasando; la creencia de que la tecnología y el crecimiento solucionarán todos los problemas; la ignorancia crasa de la complejidad de la vida en este planeta, y el absurdo de una economía que todo lo cuantifica menos los costos ecológicos...

Este concreto -viejo paradigma, esta forma tradicional de pensar, que tiene raíces filosóficas y hasta religiosas, es lo que nos ha puesto históricamente en guerra contra la naturaleza, contra la biodiversidad, contra los bosques, los ríos, la atmósfera, los océanos... Sólo cambiando esa vieja forma de pensar nos podemos reconciliar con el planeta. Ésta es la actitud llamada "ecología profunda" (cfr pág. 46), eco-sicología, ecología fundacional, radical o revolucionaria.

Comparación entre las dos actitudes ecológicas

La segunda actitud, la radical, trata de buscar:

No sólo los síntomas (contaminación, desastres), sino las causas (modelo de relación con la naturaleza).

No sólo el bien de los humanos, sino el bien de la vida, de toda vida, por su propio valor intrínseco.

No sólo acciones paliativas, sino cambio de ideas, de presupuestos filosóficos, estilos de vida, valores éticos, autocomprensión de nosotros mismos... o sea, mentalidad nueva, "cambio de paradigma".

No tanto cambiar la naturaleza, cuanto cambiarnos a nosotros mismos (una ecología también "interior").

No considerarlo todo en función del ser humano (antropocentrismo), sino poner a la vida en el centro (biocentrismo) y al ser humano entre los demás seres (valoración conjunta de todos los seres).

Reconsiderar nuestra "superioridad" humana, superando nuestra clásica infravaloración de la naturaleza (considerándola "materia" inerte, mero repositorio de objetos y recursos...), y dejando de considerarnos sus dueños y señores absolutos.

Una actitud ecológica integral

No basta, pues, una actitud de "cuida-do" de la naturaleza (no dilapidar, ahorrar, calcular e integrar a partir de ahora los costos ecológicos...). Eso está muy bien, pero hace falta mucho más.

Es necesario llegar a redescubrir a la Naturaleza...:

  • como nuestro ámbito de pertenencia,
  • como nicho biológico, como una placenta,
  • como camino de desarrollo y camino espiritual,
  • como revelación mayor para nosotros mismos.

Es una nueva forma de entender no sólo al cosmos, sino a nosotros mismos dentro de él, una verdadera "revolución copernicana". Un "nuevo paradigma".

Un "cambio de lugar cósmico" y otros cambios

Igual que la teología de la liberación habla de la necesidad de cambiar de "lugar social" (aquel sector o polo de la sociedad desde el que uno siente que vive y experimenta la historia, desde el sistema o desde los pobres), el nuevo paradigma de la ecología profunda nos pide también un cambio de "lugar cósmico". La mentalidad clásica tradicional nos hizo sentirnos como -fuera de la naturaleza (distintos), y -por encima de ella (enteramente superiores)... No nos considerábamos "naturaleza", sino "sobre-naturales", venidos "de afuera, y de arriba". Únicamente el ser humano tenía alma, mente y espíritu... Y la historia, en un plano superior al de la naturaleza, comenzaba siempre con el ser humano, considerando irrelevante y hasta ignorando la historia cósmica de casi 13.700 millones de años anterior a nosotros...

En el paradigma de la ecología profunda pasamos a sentirnos cosmos, a saber que somos -literalmente, sin recurso a la metáfora- "polvo de estrellas", naturaleza evolutiva, Tierra, que, en nosotros, llega a sentir, a pensar, a tomar conciencia de sí misma, a admirar y a contemplar...

La actitud ecológica profunda nos lleva a aceptar una serie de transformaciones asociadas:

  • auto-destronamiento: bajarnos del endiosamiento en que nos habíamos situado, y superar la ruptura y la incomunicación con la naturaleza;
  • superar el antropocentrismo, el mirarlo todo en función del interés del ser humano, pasando a considerar la centralidad de la vida, el "biocentrismo", desde el que todas las formas de vida tienen valor por sí mismas;
  • asumir nuestra historia cósmica evolutiva, sabiendo que somos su resultado final, la flor que lleva en sí misma en síntesis toda la historia de este caos-cosmos que se está desplegando ante nosotros gracias a la nueva cosmología, el "nuevo relato" que las ciencias nos están presentando, y no sólo una historia doméstica encerrada en los 3000 últimos años, a la que nos habían acostumbrado las grandes religiones;
  • revalorización de "lo natural", es decir, superación del prejuicio de que un "pecado original" lo estropeó todo primordialmente, e hizo pecaminoso y "enemigo del alma" al mundo, al sexo, al placer... y recuperar la seguridad de que el principio de todo fue más bien una "bendición original"...
  • redescubrir una idea y una imagen de Divinidad que no necesite de más "transcendencia" metafísica que de inmanencia en la materia, y que no quede en ningún caso separada de la realidad, en un 2º piso.

Una visión holística

Todo ello es una visión nueva, no antropocéntrica, sino holística: miramos ahora desde el todo (naturaleza), en vez de desde la parte (ser humano). Y creemos en la primacía del todo sobre la parte. El ser humano necesita de la Naturaleza para subsistir, la Naturaleza se las arregla muy bien sin el ser humano. El humanismo clásico postulaba que el ser humano era el único portador de valores y significado, y que todo lo demás era materia bruta a su servicio... Ha sido una visión gravemente equivocada, que nos ha puesto en contra de la naturaleza, y que ha de ser erradicada.

No se trata sólo de "cuidar" el planeta porque nos interesa, o porque está amenazada nuestra vida, o por motivos económicos, ni para evitar la catástrofe que se avecina... Todos estos motivos son válidos, pero no son los únicos, ni los principales, y aunque no estuvieran ahí, seguiríamos necesitando una "conversión ecológica" de nuestro estilo de vida, de nuestra mentalidad, incluso de nuestra espiritualidad. Necesitamos "volver a la Casa Común", a la Naturaleza, de la que, indebidamente, nos autoexiliamos en algún momento -todo apunta a que fue al comienzo del Neolítico, con la revolución agraria y urbana-.

Captar estos motivos más profundos, descubrir la ecología como "eco-sofía", como camino de sabiduría para nuestra propia realización personal, social y espiritual, es haber llegado a descubrir la "ecología profunda" como dimensión humana ineludible, para vivir en plenitud la comunión y la armonía con todo que somos, sabiéndolo y saboreándolo.

*Fuente:

http://jbcs.blogspot.com/2010/02/hacia-una-actitud-ecologica-profunda.html

Más info:

· VIDEO: La Abuela Margarita

La Abuela Margarita: Margarita Núñez Álvarez, conocida como la Abuela Margarita, descendiente y curandera de las culturas Maya y Chichimeca trae un mensaje de amor y espiritualidad ligado a la tierra desde lo femenino. Conocida y respetada entre los círculos indígenas de todo el mundo, esta mujer originaria del norte de México se ha convertido en vocera de la mujer. La abuela ha sido llamada desde muchos extremos del planeta para que su palabra sea oída. Ella proclama valores de la mujer como generadora y transformadora de la sociedad y lleva con su palabra de tradición y como guardiana del origen a nuevas miradas del mundo y de la vida.


¡Banca ecologista en el Parlamento Británico!

<b>¡Banca ecologista en el Parlamento Británico!</b>
Caroline Lucas - Ecologista

Histórico triunfo electoral de los Ecologistas en Gran Bretaña

Verdes británicos entran por primera vez en el Parlamento de Westminster

La Coordinadora Verde de España felicita a Carolina Lucas (49 años), primera diputada de Los Verdes de Inglaterra y Gales en el Parlamento británico. Fue elegida con 31 por 100 de los votos en la circunscripción de Brighton, por delante de los candidatos laboristas (28.9 por 100), conservadores (23,7 por 100) y liberales (13.8 por 100).

En palabras de Sonia Ortiga, coportavoz de la Coordinadora Verde , "hoy es un gran día para el ecologismo político inglés y británico, y enviamos nuestra enhorabuena a nuestra compañera Carolina Lucas por este estupendo resultado. Nos alegra ver que a pesar del sistema mayoritario a una sola vuelta, que tanto favorece a los partidos tradicionales, seabre un espacio cada vez mayor para otras propuestas políticas como la alternativa verde. Es una enorme esperanza que nos envía el Green Party: a pesar de nuestro sistema electoral injusto, también es posible en España".


Añade el coportavoz de la organización ecologista Florent Marcellesi: "Está soplando un viento muy propicio para la ecología política en toda Europa. Tras los estupendos resultados de Europe Écologie en Francia, la entrada de los verdes húngaros en su parlamento nacional, el primer eurodiputado verde en Grecia y ahora la primera diputada en el Parlamento de Westminster, estamos con mucho ánimo para seguir construyendo la alternativa verde en España y obtener también nuestros primeros escaños verdes en el Congreso en 2012."




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Datos personales

Uno de los más inspirados exploradores del impulso evolutivo de la consciencia humana durante el siglo XX y la era actual, publicó revistas emblemáticas como Mutantia, fundó redes ecologistas en variadas latitudes, desarrolló el concepto de Multiversidad, creó la dinámica meditativa Holodinamia y mediante traducciones, ediciones y obra personal ha concretado más de cincuenta libros inspirados por su sensibilidad poética, espiritual y visionaria. Ha traducido a Thomas Merton, Mahatma Gandhi, Jalaludín Rumi, el Maestro Eckhart, William Blake y otros. Sus obras más recientes son la 4ª edición de Cómo vino la mano, Celebración de la vida intensa, Desarrollo intuitivo, Somos la gente que estábamos esperando, Ternura: deleite supremo y Poesía y Libertad.